Shopping espiritual

Hace algunas semanas por poco atraco un supermercado. Sí, así como lo oyen. Estuve, en cuestión de segundos, de pasar de ser una honorable ciudadana a convertirme en una repudiada ladrona. El culpable: un suculento surtido de carnes maduradas con el que me topé en una nevera mientras hacía las compras de la semana. Tengo…